viernes, 7 de diciembre de 2012
Capítulo 6
Se acercó más y más a mí hasta finalmente rozar delicadamente la comisura de mis labios con los suyos, haciéndome sentir la humedad de estos. Me estremecí. Una vez que notó la leve debilidad que provocó en mí, se largó a su habitación. Me dormí plácidamente, pero fue inevitable no pensar en confusión. Harry era prácticamente mi hermano mayor, esto no podía estar pasando.
*Narra Harry*
¡______ me confunde! Es impresionante la forma en que me hace sentir como un tonto con sólo una mirada. Por más que pienso, no encuentro la razón de los impulsos que tengo cada vez que estoy a su lado. Es como si me obligaran. Me recosté a dormir, finalmente, creo que jamás encontraría una explicación. Al otro día, desperté temprano, más de lo normal. Bajé a desayunar, y Annie estaba limpiando la cocina.
-Buenos días...-Dije frotando mis ojos.
-Buenos días señori...-Dijo volteándose-¿Harry?
-Sí. ¿Te extraña?
-Es que no es normal verlo tan temprano.
-Bueno, hoy sí.
-Buenos días...-Dijo una voz femenina detrás de mí. Supe que era ella. Me volví y estaba vestida con un short rosa y una blusa blanca de tirantes.
-Buenos días.-Respondimos Annie y yo al unísono.
-¿Cómo amanecieron?
-Bien. ¿Y tú?.-Respondí.
-Bien.
*Narra _____*
Comenzamos a preparar el desayuno y luego nos sentamos a la mesa. La incomodidad era notoria. Ambos estábamos concentrados en la comida, sin mirarnos, o eso creía yo, pues no había mirado hacia él. Sentí nervios. De pronto levanté mi mirada y lo vi mirándome, fijamente. Más nervios aún. Cuando terminé de ingerir la comida de mi plato, me puse de pié para limpiarlo.
-¿Estás enojada?.-Preguntó detrás de mí, en mi oído, con sus manos en mis caderas. Volvió a hacerme estremecer. ¿Por qué iría a estar enojada? No ha hecho nada malo.
-¿Por qué tendría que estar enojada?.-Dije girándome para verlo a la cara. No quitó sus manos de donde estaban.
-No lo sé.-Dijo muy cerca mío. Podía sentir su respiración y su aliento chocaba contra mi rostro.
-¿Está todo aclarado?.-Pregunté graciosa, intentando calmar mis propios nervios.
-Sí.-Sonrió y se fue.
¿Qué es lo que le pasa? Me deja los nervios de punta y como si nada, se va. Es estúpido. Necesitaba poder relajarme, aunque fuera por unos minutos, así que me dirigí hasta mi habitación y entré en la ducha. Dejé que las tibias gotas de agua corrieran por mi cuerpo mientras cerraba profundamente mis ojos. Al salir, me vestí y bajé. Almorcé junto a Harry. Nuevamente el silencio incómodo. Nadie habla, nadie se mira. No existía contacto entre ambos. Cuando terminé de comer, hice lo mismo que hice luego del desayuno. Y ocurrió exactamente la misma escena.
-¿Segura de que no estás enojada?.-Me ponía nerviosa, y al parecer lo sabía. No dejaba de hacerlo.
-Sí Harry, completamente. Ahora...Me tengo que ir.-Me zafé de su agarre y me fui.
Salí de casa, y caminé hasta llegar a un muelle, me senté y pensé. No lo necesitaba, pues he pensado demasiado estos últimos días, pero tenía que intentar aclarar los enredos de mi mente.
*Narra Harry*
¡No sé lo que estoy haciendo! ______ me vuelve loco...Necesitaba pensar, más todavía. Así que salí de casa y me dirigí hasta el típico muelle donde voy siempre. Pero al llegar, allí estaba ella. Era hermosa, y aún más con la luz del atardecer iluminando su rostro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario